Gas, swaps y approvals en MetaMask y Phantom: qué tributa y qué no
Especialistas en fiscalidad de criptoactivos en España
En un exchange centralizado, una operación es una línea en un CSV. En MetaMask o en Phantom, esa misma operación puede ser cuatro transacciones en cadena: aprobar el gasto del token, ejecutar el swap, envolver o desenvolver algo por el camino y pagar gas en cada paso. El resultado económico es el mismo. El rastro fiscal, no.
La regla que resuelve el 80 % de los casos
El artículo 35 de la Ley del IRPF dice que el valor de adquisición incluye los gastos inherentes a la adquisición y que el de transmisión se minora en los gastos inherentes a la transmisión. Traducido a cadena:
- Gas pagado para comprar un token → suma a tu valor de adquisición. Pagaste 400 € de token y 6 € de gas: tu coste son 406 €.
- Gas pagado para venderlo → resta de tu valor de transmisión. Vendiste por 500 € y pagaste 7 € de gas: tu transmisión son 493 €.
Esa comisión no es un gasto perdido: es dinero que reduce tu ganancia. Sobre una cartera con cientos de operaciones, recuperar el gas bien imputado cambia la factura de forma perceptible. Lo mismo aplica a las comisiones de exchange, como está desarrollado en qué comisiones son deducibles.
La capa que se olvida: pagar gas también es transmitir
El gas se paga en ETH, en SOL o en el token nativo de la red. Y ese ETH lo compraste algún día a un precio.
Cuando lo entregas para pagar una comisión, estás disponiendo de un activo cuyo valor ha cambiado desde que lo adquiriste. Técnicamente, esa entrega genera una ganancia o una pérdida patrimonial por la diferencia entre el coste de ese ETH y su valor de mercado en el momento de gastarlo, exactamente igual que cuando pagas un café con criptomonedas.
Con un gas de dos euros el importe es ridículo. Con doscientas transacciones al año y un token que se multiplicó por cinco, ya no lo es. Y hay un motivo adicional para llevarlo bien: consume lote. Cada vez que pagas gas, el FIFO se come una parte de tu ETH más antiguo, que suele ser el más barato. Si no lo registras, el saldo de tu cartera reconstruida no cuadra con el de la cadena, y ese descuadre es justo lo que hace saltar una revisión.
El gas huérfano: approvals, fallos y puentes
Aquí es donde la regla del artículo 35 deja de servir, porque hay gas que no se adhiere a ninguna adquisición ni a ninguna transmisión:
El approve. Autorizar a un contrato a gastar tus tokens cuesta gas y no adquiere ni transmite nada. Si el approve es el paso previo e inseparable del swap que ejecutas a continuación, hay argumento sólido para tratarlo como gasto inherente de esa operación. Si autorizaste y nunca llegaste a operar, no.
La transacción fallida. Se agota el gas, el precio se mueve, el contrato revierte. Pierdes la comisión y no recibes nada. No hay una transmisión a la que restársela, y tampoco es una pérdida patrimonial declarable en sentido estricto: se parece más a un consumo. Lo que sí es innegable es que ese ETH salió de tu cartera y hay que darlo de baja del inventario.
El puente entre redes. Mover USDC de Ethereum a Arbitrum cuesta gas y no cambia de manos nada: sigues siendo titular. El traslado en sí no tributa —lo vimos en mover criptomonedas entre wallets no tributa—, pero si el puente te devuelve un token envuelto distinto, la cosa cambia: ahí hay un canje que sí puede tributar.
El revoke. Retirar una autorización por seguridad cuesta gas y no tiene contrapartida fiscal ninguna. Hazlo igual: es la mejor costumbre de higiene que hay en cadena.
El swap en un DEX es una permuta, y punto
Cambiar 1.000 USDC por ETH en Uniswap o en Jupiter es una permuta del artículo 37.1.h): hay que valorar las dos patas en euros en el momento del canje y aflorar la ganancia o la pérdida del activo que entregas. No importa que no haya pasado por euros, que la contraparte sea un contrato o que nadie te haya enviado un justificante.
Dos detalles propios de los DEX que conviene tener presentes:
- El slippage no es una comisión aparte. El precio al que se ejecuta de verdad es tu valor de transmisión. Si en pantalla ponía 1.000 € y recibiste el equivalente a 994 €, tu dato es 994 €.
- La comisión del agregador, el 0,875 % que MetaMask cobra en sus swaps o la que aplique tu interfaz, va dentro del importe efectivo. No la busques como línea separada: ya está descontada.
Autocustodia: fuera del 721, dentro de todo lo demás
Un monedero cuyas claves controlas tú no genera obligación de Modelo 721, porque no hay un tercero custodiando en el extranjero. Esto vale igual para MetaMask, para Phantom, para Rabby y para un Ledger. Lo detallamos en wallet fría y autocustodia frente a Hacienda.
Lo que sí sigue aplicando:
- El IRPF, por cada venta, cada permuta y cada recompensa.
- El Impuesto sobre el Patrimonio, si tu patrimonio total supera el mínimo de tu comunidad. La autocustodia no exonera de nada aquí.
- La trazabilidad. La cadena es pública y permanente. Tu dirección no lleva tu nombre, pero el día que envías fondos desde un exchange con tu DNI verificado a esa dirección, queda tendido un puente entre las dos. Y el CSV del exchange sí llega a la Agencia Tributaria.
La mejor defensa no es la opacidad: es tener el inventario ordenado. Nadie ha tenido nunca un problema por declarar bien un swap en Uniswap.
CriptoHacienda pone precio en euros a cada operación de tu monedero, imputa el gas al lado correcto y separa los movimientos entre cuentas propias de las transmisiones reales, todo junto a lo que traigas de tus exchanges. Tienes la guía completa en la página de MetaMask y monederos software.
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