Nexo e impuestos en España: la tarjeta que no tributa al pagar
Especialistas en fiscalidad de criptoactivos en España
Nexo no es un exchange al uso: su producto es prestar contra tus criptomonedas y pagarte por depositarlas. Eso lo saca del guion habitual de compras y ventas y lo mete en un terreno donde la fiscalidad española es menos intuitiva, y en algún punto sorprendentemente favorable.
Antes de nada, quién es quién. Desde el 1 de julio de 2026 Nexo atiende a sus clientes del Espacio Económico Europeo a través de dos socios alemanes autorizados bajo MiCA y supervisados por la BaFin: Tangany GmbH (Múnich) custodia los criptoactivos y DLT Securities GmbH («DLT Finance», Fráncfort) es la contraparte de las compras, ventas y futuros. Nexo no tiene licencia MiCA propia, y la propia Nexo advierte de que Earn y la línea de crédito quedan fuera de MiCA: se prestan con sus propias condiciones y sin ningún sistema de garantía. La tarjeta la emite DiPocket UAB, una entidad de dinero electrónico lituana.
Para un residente en España, el custodio está fuera, así que tus saldos cuentan para el modelo 721. Y como Tangany y DLT Finance son proveedores autorizados en la UE, tus operaciones entran en DAC8. Si eras cliente antes de julio, Nexo dice que la migración se hizo por fases y sin que tuvieras que hacer nada; pasar de un custodio a otro dentro del mismo grupo no es una transmisión tuya. Comprueba aun así en tu contrato qué entidades figuran, porque el reparto entre productos es lo que manda.
Los intereses: rendimiento del capital mobiliario
Los intereses que paga Nexo por tus criptoactivos depositados son rendimientos del capital mobiliario en la base del ahorro. Estás cediendo tu capital a un tercero a cambio de una remuneración, que es la definición del artículo 25 de la Ley del IRPF.
Tres reglas prácticas:
Se imputan cuando son exigibles, no cuando los retiras. Nexo abona intereses a diario o semanalmente según el producto. Cada abono es un apunte del ejercicio en que se produce, aunque lo dejes acumulándose durante años. Un año de intereses diarios son 365 apuntes.
Se valoran en euros al precio de mercado del momento del abono. Si te pagan en BTC, el rendimiento es el contravalor en euros de ese BTC ese día, no lo que valga cuando lo vendas.
Ese valor pasa a ser el coste de adquisición. Cuando después vendas los criptoactivos recibidos como interés, solo tributará la revalorización posterior. No hay doble imposición, pero sí dos cálculos. El mecanismo es el mismo del staking y lo desarrollamos en cómo tributa el staking.
Si los intereses te los pagan en el token propio de la plataforma en lugar de en el activo depositado, el tratamiento no cambia: es un rendimiento en especie valorado en euros al recibirlo.
El préstamo: pedirlo no tributa
Recibir un préstamo nunca es renta. Cuando aportas BTC como garantía y recibes euros o stablecoins, no hay alteración patrimonial: tú sigues siendo el titular del BTC pignorado y has recibido un dinero que tienes que devolver. Ni ganancia, ni rendimiento, ni nada que declarar por el hecho de pedirlo.
Esto es lo que hace de los préstamos con garantía cripto una herramienta de planificación legítima: obtienes liquidez sin transmitir, y por tanto sin aflorar la ganancia latente de unos lotes antiguos con coste bajo. Lo tratamos en detalle en préstamos con garantía cripto.
Dos cosas que sí tributan alrededor:
La liquidación de la garantía. Si el precio cae y la plataforma vende parte de tu colateral para cubrir el préstamo, esa venta es una transmisión tuya, con su ganancia o pérdida patrimonial calculada por FIFO sobre tus lotes. La ejecutó la plataforma, pero el activo era tuyo y el hecho imponible es tuyo. Es el escenario que más gente tiene sin declarar, porque no aparece como una venta en la interfaz.
Los intereses que tú pagas. Como norma general no son deducibles en el IRPF de un particular: los gastos financieros no minoran una ganancia patrimonial ni los rendimientos del ahorro. La excepción es que el préstamo esté afecto a una actividad económica, con la carga de prueba que eso exige, como vemos en trading como actividad económica.
La tarjeta: por qué esta sí y la de Crypto.com no
Aquí está la particularidad que justifica esta página.
En el modo de línea de crédito, la tarjeta de Nexo no vende tus criptomonedas para pagar. Gasta contra un crédito respaldado por tu colateral: la compra se financia con dinero prestado y tus criptoactivos siguen donde estaban, íntegros y a tu nombre. Y si no hay transmisión, no hay ganancia patrimonial.
La diferencia con una tarjeta que liquida vendiendo criptoactivos, como la que analizamos en Crypto.com, es completa:
| Tarjeta que vende cripto | Tarjeta contra línea de crédito | |
|---|---|---|
| Naturaleza del pago | Transmisión del criptoactivo | Disposición de un crédito |
| ¿Hecho imponible al pagar? | Sí, ganancia o pérdida | No |
| Consumo de lotes FIFO | Sí, empezando por los más antiguos | No |
| Apuntes al año con uso diario | 300–600 | 0 |
Un usuario que paga a diario con una tarjeta que vende criptoactivos genera cientos de hechos imponibles al año, cada uno consumiendo sus lotes más antiguos —los de coste más bajo y mayor ganancia—. El mismo usuario con una tarjeta de crédito respaldado no genera ninguno. El detalle general está en pagar con criptomonedas y tarjetas cripto.
Ahora la letra pequeña, porque esto no es una barra libre:
- El modo importa. Si la tarjeta está configurada para gastar directamente tu saldo en lugar de contra el crédito, cada pago sí es una transmisión. Comprueba en qué modo la tienes.
- Hay que devolver el crédito. Si lo devuelves vendiendo criptoactivos, la ganancia aflora entonces. El hecho imponible no desaparece: se aplaza.
- La liquidación forzosa sigue ahí. Una caída de precio que active la venta del colateral convierte el ahorro fiscal en una transmisión no elegida y en el peor momento posible.
- El cashback tributa. Las recompensas que abone la tarjeta son renta valorada en euros al recibirla, con independencia del modo de pago.
Lo que sí tienes que hacer
- Comprueba qué entidad es tu contraparte y dónde está domiciliada: de ahí sale si computas para el 721.
- Declara cada abono de intereses como rendimiento del capital mobiliario, valorado en euros a su fecha.
- Busca las liquidaciones de garantía en tu histórico: son transmisiones tuyas y casi nadie las declara.
- Identifica el modo de tu tarjeta. Crédito o saldo directo cambian por completo el resultado.
- No deduzcas los intereses pagados salvo que tengas una actividad económica que lo sostenga.
- Comprueba tu saldo a 31 de diciembre para el modelo 721 y para el Impuesto sobre el Patrimonio.
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