Tu plataforma cierra la parte cripto a mitad de año: cómo queda tu IRPF
Especialistas en fiscalidad de criptoactivos en España
El 30 de junio de 2026, Wirex apagó la parte cripto de su app Classic en el Espacio Económico Europeo. Se acabaron la compra, el intercambio, el gasto en criptomonedas y el Cryptoback. Quedó una tarjeta que funciona en euros y una invitación a migrar a otro producto de la casa.
Para quien tenía saldo allí, 2026 se ha partido en dos mitades con reglas distintas: seis meses de cuenta cripto y seis meses sin ella. Ese corte, que parece un asunto de producto, es en realidad una fecha fiscal.
Lo que el cierre no cambia
Conviene empezar por lo que sigue igual, porque el susto suele venir de suponer lo contrario.
Que la plataforma deje de ofrecer el servicio no borra tu historial. Las operaciones que hiciste de enero a junio se declaran en la Renta de 2026 exactamente igual que si la cuenta siguiera abierta: cada venta contra euro, cada permuta cripto-cripto y cada pago con la tarjeta es una alteración patrimonial con su ganancia o su pérdida.
Tampoco te libra del Modelo 721. El umbral de 50.000 € se mira a 31 de diciembre. Si a esa fecha ya no tienes nada allí, esa plataforma no suma; pero lo que sacaste de ella y colocaste en otra sí sumará en la que esté.
Y no te libra de conseguir el CSV. Este es el problema práctico: cuando una plataforma retira un servicio, el histórico de ese servicio desaparece del menú antes o después. Si todavía puedes descargarlo, hazlo hoy y guárdalo fuera de la app. Reconstruirlo más tarde sale caro y a veces no se puede.
Las tres salidas, y solo una es neutra
Ante un aviso de cierre hay tres formas de salir, y la diferencia entre ellas son miles de euros de base imponible.
1. Retirar las criptomonedas a otra dirección
Mandas tus monedas a tu propio monedero o a otro exchange. No hay transmisión: sigues siendo titular de los mismos activos y solo cambia dónde están las claves. Por el traslado no se declara nada.
Lo que sí tienes que hacer es llevarte la mochila del coste: la fecha y el precio de adquisición de cada lote viajan contigo. Si el nuevo exchange te muestra la posición con valor cero o con el precio del día del ingreso, ese dato es suyo, no tuyo, y usarlo te haría pagar de más o de menos.
2. Convertir a euros dentro de la plataforma
Es la salida cómoda y la más cara. Vender antes de cerrar es una transmisión completa: aflora toda la ganancia latente de golpe, en el ejercicio 2026, con el FIFO consumiendo primero tus lotes más antiguos, que casi siempre son los más baratos.
Si tu cartera venía de 2017 o de 2020, esa conversión puede colocarte en el tramo alto de la base del ahorro por un cierre que tú no decidiste.
3. Migrar al nuevo producto de la misma casa
Aquí hay que leer la letra pequeña. Si la migración es un cambio de app manteniendo los mismos activos y la misma titularidad, no hay transmisión. Si por el camino tus criptomonedas se convierten en otra cosa —en euros, en una stablecoin, en un token del proveedor—, eso es una transmisión aunque no hayas pulsado ningún botón de vender.
El cashback en token, capítulo aparte
Los programas de devolución en criptomoneda —el Cryptoback en el caso de Wirex— tienen dos vidas fiscales que no se anulan entre sí:
- Cuando te lo abonan, recibes un token con un valor en euros ese día. Esa entrada se imputa como renta y, a la vez, crea un lote nuevo cuyo valor de adquisición es exactamente ese importe.
- Cuando lo vendes o lo gastas, la diferencia entre el valor de entonces y el de ahora es ganancia o pérdida patrimonial.
Sobre una tarjeta de uso diario, eso son cientos de abonos diminutos al año, cada uno con su cotización. Cuando el programa se apaga dejas de acumular, pero los lotes que ya tienes siguen ahí y arrastran su coste hasta que los vendas.
Mención aparte para los tokens bloqueados para acceder a un nivel de cashback. Bloquearlos no fue una transmisión: seguían siendo tuyos. Desbloquearlos tampoco lo es. Y si el programa desaparece y esos tokens pierden la única utilidad que tenían, mucha gente da por hecho que ahí hay una pérdida declarable. Todavía no la hay: sin transmisión no hay pérdida patrimonial, por evidente que sea que el activo ya no sirve para nada.
Qué hacer ahora, en orden
- Descarga el histórico completo de la plataforma, desde la apertura de la cuenta hasta el último día operativo. Guárdalo en dos sitios.
- Marca la fecha del corte en tu contabilidad: sabrás qué operaciones pertenecen al periodo con cripto.
- Anota el destino de cada activo: a qué dirección o a qué exchange fue, para poder demostrar que fue un traslado y no una venta.
- Separa los abonos de cashback del resto: no son compras, son renta, y su tratamiento no es el mismo.
- Comprueba el saldo a 31 de diciembre en todas tus plataformas para saber si este año te toca el Modelo 721.
Un cierre no es una ventana de amnistía
Cada vez que una plataforma se va circula la misma idea peligrosa: «si cierran, sus datos desaparecen». No funciona así. Las plataformas que operan en la Unión Europea tienen obligaciones de conservación documental que sobreviven al cierre del servicio, y el intercambio de información entre administraciones va referido a ejercicios pasados, no al estado actual de la empresa. Hacienda puede revisar los cuatro últimos ejercicios con independencia de que la app siga instalada en tu móvil.
Lo que sí desaparece, y rápido, es tu acceso cómodo a tus propios datos. Esa es la urgencia real.
CriptoHacienda procesa el CSV de tu plataforma aunque el servicio ya esté cerrado: separa las compras de los abonos de cashback, mantiene la trazabilidad de los lotes cuando mueves las monedas a otro sitio y aplica FIFO con los precios históricos en euros.
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